La pasta carbonara es otra receta clásica, típica del centro de Italia y conocida en todas partes. Es un plato pobre, muy rápido de hacer, pero muchas de las versiones que encontramos añaden ingredientes que no son necesarios. Aquí tienes la receta original, que es también la más sencilla.

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

320 gr de pasta
200 gr de guanciale (si no tenemos, bacon)
120 gr de queso curado de oveja
4 yemas
pimienta negra recién molida

¿CÓMO SE HACE?

El ingrediente estrella de la carbonara es el guanciale, es decir la «mejilla» del cerdo. Se especia y se cura durante varias semanas y el resultado es un producto típico con un sabor muy característico. En España prácticamente no se encuentra, pero podemos sustituirlo con el bacon ahumado, que no es lo mismo pero se parece.

Empezamos cortando el guanciale (o el bacon) en tiras finas y lo sofreímos en una sartén con un poquito de aceite. Con dos cucharadas será suficiente porqué luego el bacon saca su grasilla. Dejamos que se haga y, si nos gusta, echamos un chorrito de vino blanco. El guanciale tiene que estar bien hecho pero no demasiado seco, así que es mejor vigilar.

Mientras tanto, en un bol grande (el que llevaremos a la mesa) batimos 1 yema de huevo grande por persona. Si son huevos medianos, mejor 5 yemas. Ponemos un poquito de pimienta y una cucharada de queso curado de oveja y seguimos batiendo para que quede una crema. Reservamos a temperatura ambiente, lo cual ayudará a que cuajen más rápido cuando le echemos la pasta.

Cocemos el formato de pasta que más nos guste en abundante agua no muy salada – luego le vamos a añadir el queso de oveja – y cuando esté al dente, la escurrimos. Al escurrirla, guardamos un vasito de agua de cocción.

Ponemos nuestra pasta en la sartén con el guanciale y mezclamos un poco, para que coja sabor. Añadimos 4 cucharadas de agua de cocción y removemos bien. Tiene que estar al menos un par de minutos, para que los sabores se integren y la pasta se termine de hacer.
Finalmente, vertemos el contenido de la sartén en el bol con los huevos y removemos para que cuajen con el calor de la pasta, que tiene que estar siempre muy caliente. Es importante no echar los huevos directamente a la sartén con la pasta, si no se harán demasiado y perderán su textura cremosa. Añadimos el resto del queso y le echamos una cantidad generosa de pimienta negra, si puede ser recién molida, mejor.

Servimos de inmediato y disfrutamos en compañía.

Si os queda muy fuerte, en lugar de poner todo queso curado de oveja podéis poner la mitad de vaca. Y no, no se me ha olvidado la cebolla, simplemente la receta tradicional no la lleva. Si sois muy cebolleros y la queréis añadir, no le queda mal, pero nada de ajo por favor 🙂

QUEDA MEJOR SI… sacamos la pasta muy al dente y terminamos la cocción en la sarten con el guanciale.

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