Los panecillos de aceite – en italiano «panini all’olio» – se ven mucho en las meriendas de cumpleaños y en las comidas y cenas buffet. Se rellenan sobre todo con embutidos y patés variados y le suelen gustar a todo el mundo.

INGREDIENTES PARA 8-10 PANECILLOS DE ACEITE

500 gr de harina
10 gr de sal
250 ml de agua
6 cucharadas de aceite de oliva
8 gr de levadura fresca y una cucharadita de miel (o azúcar)
30 ml de leche y una yema de huevo (para pincelar antes de hornear)

¿CÓMO SE HACE?

De los 250 ml de agua, ponemos la mitad en una tacita junto con la levadura desminuzada y la miel. Tapamos y reservamos a temperatura ambiente durante unos 15 minutos. Luego cogemos un bol y vertemos toda la harina, el aceite y el agua con la levadura. Removemos con una cuchara, y finalmente añadimos el resto del agua. Seguimos integrando todos los ingredientes (menos la sal, que dejamos para más adelante) y rápidamente notaremos que nuestra masa coge cuerpo y está lista para ser amasada.

La pasamos a la encimera, espolvoreada con harina, y amasamos durante unos minutos. Es una masa bastante compacta, pero no nos desanimamos y amasamos hasta conseguir una bola uniforme con la superficie lisa. Cuando la tengamos, la dejamos en un bol, tapamos con film transparente, y reservamos hasta que doble su volumen. Si tenemos los radiadores encendidos, podemos colocar el bol cerca de uno, en unas cinco horas aproximadamente tendremos una masa estupenda. En alternativa, podemos poner el bol en el horno y encender la luz (todo lo demás, apagado).

Cuando esté, la volvemos a amasar y aprovechamos para añadir la sal e integrarla bien en la masa. También se puede añadir al principio, pero puede limitar el poder leudante de la levadura fresca. Ya podemos ir formando nuestros panecillos de aceite. Dividimos la masa en 10 trozos de unos 70 gr aproximadamente y les damos una forma redondeada. Los ponemos en una bandeja con papel de horno y los tapamos. Los dejamos así otra media hora para que suban un poco más.

Mientras tanto encendemos el horno y colocamos en el fondo un contenedor con agua (alrededor de medio litro será suficiente). Finalmente, en una tacita mezclamos la yema de huevo con la leche y pintamos los panecillos. Los horneamos a 220º durante 10 minutos y luego otros 15 minutos a 200º, en la bandeja del medio, calor solo abajo y sin aire.

Cuando estén, los sacamos del horno y los dejamos reposar encima de una rejilla durante media hora. Luego los rellenamos con los embutidos que más nos gusten, aunque solos también están ricos. Son muy prácticos también para congelarlos y sacarlos de uno en uno cuando hace falta, como porciones individuales.

QUEDA MEJOR SI… los comemos en compañía 🙂

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