Seguramente sea la más internacional de las recetas. Es conocida en todo el mundo y no hay país donde no se pueda comer, casi siempre adaptada a los gustos locales. Si queréis preparar una buena pizza en casa, no esperéis más y probad esta receta. Nunca falla, siempre queda bien 🙂

INGREDIENTES PARA 2 PIZZAS FAMILIARES

500 gr de harina
300 ml de agua tibia
una cucharadita de sal
12 gr de levadura fresca (medio cubito)
2 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita de miel o azúcar

¿CÓMO SE HACE?

De los 300 ml de agua, ponemos la mitad en una tacita junto con la levadura desminuzada y la miel. Tapamos y reservamos a temperatura ambiente durante unos 15 minutos. Mientras tanto cogemos un bol y vertemos toda la harina, el aceite y la sal. Mezclamos y añadimos también el agua con la levadura. Removemos con una cuchara y finalmente añadimos el resto del agua. Seguimos integrando todos los ingredientes (menos la sal, que dejamos para más adelante) y rápidamente notaremos que nuestra masa de pizza coge cuerpo y está lista para ser amasada.

La pasamos a la encimera, espolvoreada con harina, y amasamos durante unos minutos. La masa tiene que estar compacta, lisa y sin grumos. No se suele tardar más de 10 minutos en conseguirlo, quizás menos. Cuando la tengamos, formamos una pelota y la dejamos en un bol, tapamos con film transparente, y reservamos hasta que doble su volumen. Si tenemos los radiadores encendidos, podemos colocar el bol cerca de uno, en unas tres horas aproximadamente tendremos una masa estupenda. En alternativa, podemos poner el bol en el horno y encender la luz (todo lo demás, apagado).

Cuando esté, la volvemos a amasar durante un par de minutos. Ya podemos ir formando nuestras bases de pizzas. Cogemos la mitad de la masa y la colocamos en el molde que vayamos a hornear, después de untarlo con un poco de aceite. Poco a poco aplanamos la masa con las manos hasta cubrir toda la superficie de la bandeja. Con las cantidades indicadas arriba, sacamos dos buenas pizzas de tamaño familiar, de unos 35 cm de diámetro aproximadamente. Notaremos que nuestra masa de pizza es elástica, y tiende a encoger, pero con un poco de paciencia conseguiremos extenderla del todo. Yo prefiero hacerlo con las manos, pero si os resulta más cómodo, podéis apoyar la masa en la encimera (con papel vegetal), usar un rodillo para extenderla y luego pasarla a la bandeja. Cubrimos con un trapo limpio y dejamos reposar otra media hora. Subirá un poco más.

Añadimos los ingredientes que queramos justo antes de hornear. La masa de pizza es muy versátil y acepta casi de todo, pero tendremos una pizza mucho más feliz si nos olvidamos de piña, pollo y salsa barbacoa 🙂

Por fin ha llegado el momento de hornear nuestra pizza, a 180° durante media hora aproximadamente, en la bandeja del medio, y con calor solo abajo. Si vamos a poner mozzarella, nos va a quedar mucho mejor si en lugar de ponerla a principio de cocción, la ponemos al final, los últimos 5-8 minutos.

QUEDA MEJOR SI… la harina es de buena calidad y los ingredientes naturales. Mejor tomate triturado que tomate frito, mejor mozzarella fresca que quesos semicurados y curados, que en el horno se resecan demasiado.

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