La lasaña es el típico plato de domingo, y admite una serie infinitas de variantes. La lasaña de espinacas es una de ellas y no tiene nada que envidiar a la receta tradicional con carne picada, conocida y amada en todo el mundo. Es muy fácil de preparar y si aun no la habéis probado, os animo a que lo hagáis porque os va a encantar.

INGREDIENTES PARA 6-8 PERSONAS

180 gr de láminas de pasta para lasaña
1 kg de espinacas congeladas
200 gr de parmesano rallado
3 mozzarellas

PARA LA BECHAMEL

600 ml de leche
50 gr de harina
50 gr de mantequilla
sal, pimienta y nuez moscada

¿CÓMO SE HACE?

En una olla grande con abundante agua ligeramente salada, hervimos las espinacas. Con unos 5 minutos será suficiente, porque luego se terminarán de hacer en el horno. Cuando estén, las escurrimos muy bien apretando con las manos y eliminando toda el agua que podamos. Reservamos.

A continuación, rallamos el queso parmesano y cortamos las mozzarellas en dados pequeños, para tenerlo todo preparado. Luego ponemos en remojo las láminas de pasta en un bol con agua caliente (sin sal), para que se hidraten, y mientras tanto hacemos la bechamel.

Bechamel. En un cazo, ponemos la mantequilla a fuego lento, se tiene que derretir pero sin quemarse. Cuando esté derretida, echamos de golpe toda la harina – tamizada – y removemos bien para integrarla con la mantequilla sin dejar grumos. Seguimos removiendo durante unos 2 minutos aproximadamente, siempre a fuego lento, hasta que tenga un color dorado. Luego añadimos poco a poco la leche caliente, sin dejar de remover. Si vemos que hay grumos, podemos usar una varilla de mano. Añadimos una pizca de sal y pimienta y una cucharadita de nuez moscada, que le va genial. No tardará en espesar, y en cuanto veamos que tiene una textura parecida al de yogur, apagamos y quitamos del fuego. Para la lasaña de espinacas – y las lasañas en general – no necesitamos una bechamel demasiado firme, sino más bien líquida. No la vamos a manipular, únicamente la usaremos como salsa y la verteremos entre las capas de pasta con un cucharrón.

Ahora que tenemos la bechamel lista, las espinacas cocidas, los quesos rallados y cortados, y la pasta bien hidratada, montamos nuestra lasaña de espinacas para luego hornearla. En el fondo de una bandeja con los bordes altos, echamos unas tres cucharadas de bechamel (no más) y la repartimos bien. Luego vamos sacando las láminas de pasta del bol, de una en una, las secamos con un trapo de algodón limpio (no con papel de cocina) y las disponemos en el fondo de la bandeja hasta cubrirlo del todo. Cogemos la mitad de las espinacas y las colocamos encima, formando una capa que cubra toda la pasta. Añadimos unas 6 cucharadas de bechamel, la tercera parte de mozzarella y la tercera parte del parmesano rallado. Ya tenemos una capa, seguimos el mismo procedimiento y hacemos otra igual. Terminamos con una capa de pasta + bechamel, mozzarella y queso.

Horneamos a 180º durante 40 minutos aproximadamente, y terminamos con 8-10 minutos de grill. Cuando esté, es recomendable dejarla reposar unos minutos antes de cortarla y servirla. Queda buenísima también al día siguiente siempre y cuando, eso si, la calentemos en el horno y no en el microondas.

QUEDA MEJOR SI… respetamos las proporciones y no abusamos de la bechamel.  Lo que buscamos es un plato rico, pero también queremos notar el sabor de las espinacas y de los demás ingredientes.

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